Nutrición · Tips

¿Todas las grasas engordan? Lo que la evidencia dice

Existe un mito persistente: que consumir grasa lleva directamente al aumento de peso. La realidad es más matizada, y entenderla puede cambiar la manera en que tomás decisiones alimentarias.

El problema no es la grasa: es el balance energético

Lo primero que hay que entender es que ningún macronutriente engorda por sí solo. Lo que determina el aumento de peso es el balance energético total: cuánta energía consumís versus cuánta gastás. Según la guía de la OMS de 2023, quienes logran mantener un balance energético adecuado pueden consumir grasas por encima del 30% de la energía diaria sin aumentar de peso. El punto no es eliminar la grasa, sino entender su lugar dentro del conjunto de la alimentación.

No todas las grasas son iguales

Las grasas insaturadas,presentes en alimentos como la palta, el aceite de oliva extra virgen, los frutos secos y los pescados grasos,son esenciales para múltiples funciones fisiológicas, incluyendo la absorción de vitaminas liposolubles (A, D, E y K) y la regulación del perfil lipídico en sangre.

Las grasas saturadas tienen un perfil más complejo. Un metaanálisis publicado en 2024 en el European Journal of Preventive Cardiology encontró que concentraciones más altas de ácidos grasos saturados totales se asocian con mayor riesgo cardiovascular. Sin embargo, el efecto depende en parte de qué las reemplaza: sustituirlas por carbohidratos refinados no reduce el riesgo, pero hacerlo por grasas insaturadas sí.

Las grasas trans industriales son las únicas para las que existe consenso científico claro y unidireccional: se asocian de forma consistente con mayor riesgo cardiovascular y deben limitarse al mínimo posible. Se encuentran principalmente en productos ultraprocesados y aceites parcialmente hidrogenados.

¿Qué dice la evidencia sobre las grasas insaturadas?

El reemplazo de grasas saturadas por insaturadas contribuye a mejorar el perfil lipídico,reduciendo el LDL,y se asocia con menor riesgo de enfermedad coronaria y diabetes tipo 2, según un estudio publicado en Missouri Medicine en 2022.

En cuanto a los omega-3 de cadena larga (EPA y DHA), presentes en pescados grasos como el salmón, el atún y las sardinas, un metaanálisis de 2025 publicado en Food Science & Nutrition demostró que su consumo reduce de forma significativa los niveles de triglicéridos, con un efecto dosis-dependiente. Además, la evidencia acumulada en la última década muestra beneficios sobre la sensibilidad a la insulina y la regulación de la presión arterial.

Un dato importante: la conversión del ALA vegetal,presente en nueces y semillas de chía,a EPA y DHA es limitada. Para obtener los beneficios de los omega-3 de cadena larga, es preferible incorporar fuentes marinas directamente.

Qué alimentos incluir

Para llevarte

Fuentes científicas
Missouri Medicine · 2022

Monounsaturated Fat vs Saturated Fat: Effects on Cardio-Metabolic Health and Obesity

DiNicolantonio JJ, O'Keefe JH Mo Med. 2022;119(1):69–73. PMCID: PMC9312452
Eur J Preventive Cardiology · 2024

Association of circulating fatty acids with cardiovascular disease risk

Shi F, et al. Eur J Prev Cardiol. 2024. DOI: 10.1093/eurjpc/zwae315
Food Science & Nutrition · 2025

Effects of Omega-3 Fatty Acids Intake on Lipid Metabolism in Patients With Coronary Heart Disease

Zhang et al. Food Sci Nutr. 2025. DOI: 10.1002/fsn3.70372
OMS · 2023

Total Fat Intake for the Prevention of Unhealthy Weight Gain in Adults and Children: WHO Guideline

World Health Organization Geneva: WHO; 2023.
JMA Journal · 2025

Saturated Fat Restriction for Cardiovascular Disease Prevention: A Systematic Review and Meta-analysis of RCTs

Ikarashi D, et al. JMA Journal. 2025.

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